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EDIFY | March 29, 2017

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Construir deconstruyendo

Construir deconstruyendo

Por Alex Fdez. del Castillo

En términos tradicionales, la arquitectura suele asociarse con estructuras edificadas para cumplir una función determinada, construcciones que toman un sentido de existir al ser ocupadas para llevar a cabo dentro de ellas determinadas actividades. En esencia, abstrayendo sus nociones más elementales, estamos hablando de la creación o delimitación de espacios. Se toman elementos físicos y se sitúan en ambientes desocupados, vacíos, organizándolos para llevar a cabo una acción confinadora, divisoria, y contener así un espacio dentro de ellos, atrapando algo de aire, de vacío, dentro un lugar cerrado dotado de ciertas particularidades funcionales para poder ser habitado.
Existen sin embargo, otras maneras de construir, una de ellas -irónicamente- se realiza a través de la deconstrucción.
El trabajo de Gordon Matta-Clark (1943-1978) -arquitecto titulado aunque nunca ejerció su profesión a la manera “tradicional”- se mueve dentro de esta acción deconstructivista. “Nadie podía construir edificios tan bien como Gordon los deconstruía”₁, comentaban algunos de sus contemporáneos.

Hijo del artista chileno Roberto Matta y ahijado de Marcel Duchamp, este “anarquitecto” como el mismo se denominaba, estudió además literatura francesa en La Sorbonne en París, donde conoció a filósofos deconstructivistas como Guy Debord, lo que le dio una gran fuerza a su discurso creativo. Influido parcialmente por la crisis económica del ’68, dedicó una parte importante de su muy diverso arsenal de creaciones artísticas, a la crítica abierta al régimen capitalista expresado en una de sus formas más comunes: la propiedad privada, particularmente a su materialización en construcciones arquitectónicas.

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Esta “hermenéutica Marxista” -término del propio Matta-Clark- trataba pues de intervenir construcciones existentes a través de cortes, sustracciones, demoliciones parciales, dando así una nueva cara a la estructura que sirve para contener un espacio, y por ende también al espacio mismo. Matta-Clark no solía ver su trabajo como un acto destructivo, prefería pensarlo como la liberación de nuevos espacios, permitiendo a elementos como el sol y la lluvia, fluir libremente como nunca antes se les había permitido.₂

Sus cortes cónicos y oblicuos sobre las estructuras son sin duda espectaculares y brutalmente estéticos, pero el efecto más dramático se refleja en las cualidades abstractas del espacio y se percibe a través de elementos intangibles como la luz, el sentido de apertura o la alteración de la escala.

Por la naturaleza misma del acto creativo, la mayoría de sus intervenciones eran expresiones efímeras, realizados sobre construcciones destinadas a ser demolidas incluso antes de ser intervenidas. Es por ello que la planeación previa y el registro mismo de la intervención decosntructivista se volvían tan relevantes como su realización. Cada corte realizado sobre los edificios era cuidadosamente pensado, diseñado, dibujado una y otra vez en planos y alzados, como en cualquier otra obra arquitectónica. Un legado significativo de planos, dibujos, fotografías, fotomontajes, collages y 19 cortometrajes, fungen como testimonio de la seriedad del trabajo realizado.
No estamos hablando de cortes al azar, sino de sustracciones geométricas complejas llevadas a cabo por el propio artista en volúmenes de tamaño considerable, como en “Conical Intersect”, realizado en el marco de la bienal de París de 1975, donde dos grandes conos intersectados son restados de la volumetría de inmuebles de Les Halles programados para ser demolidos por la construcción del futuro Centro Pompidou.

En otros casos, como en “Circus, or Caribbean Orange” (1977), el complicado entramado de cortes circulares realizados a petición del Museo de Arte Contemporáneo de Chicago en tres inmuebles contiguos al museo, debía además salvaguardar la integridad estructural de las edificaciones, ya que se creó un recorrido donde los visitantes podían moverse a través de estos espacios inesperados, ricos en cualidades espaciales, reinterpretados y renacidos mediante la intervención anarquitectónica de Matta Clark.

La actitud disidente y crítica de su trabajo no fue bien recibida por muchos de sus contemporáneos. En una ocasión se le invitó a intervenir un espacio de exposición en la prestigiada escuela de arquitectura Cooper Union, en donde retiró las ventanas existentes y las sustituyó por fotos de ventanas vandalizadas (rotas) de edificios en zonas aledañas “menos privilegiadas”.

Este ejercicio de realidad se acrecentó cuando disparó a ventanas de la galería con un rifle de aire, lo que provocó la cancelación de su participación y que Peter Eisenman lo acusara indirectamente de nazi. Hasta el día de hoy, el trabajo de Gordon Matta-Clark está vetado de las Bienales de Arquitectura de Venecia.

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Incluso las autoridades del puerto de Nueva York emitieron una orden de aprehensión en su contra después de que intervino ilegalmente uno de sus edificios abandonados.

Sin embargo, con el paso de los años su trabajo ha demostrado tener un fundamento conceptual sólido y una resonancia tan poderosa que lo dotan de una cierta contemporaneidad, presentándolo como una posible contrapostura ante las tendencias urbanas mundiales en las que la proliferación de ciudades suele explotar y extenderse de un día a otro, afectando veloz y profundamente sustentos urbanos y naturales del entorno.

La obra del artista chileno nos invita a imaginar nuevas maneras de ejercer la profesión del arquitecto, a re-conectarnos con el entorno en vez de aislarnos de él, a generar espacios de riqueza espacial tal que eleven nuestro sentido de confort. A concebir alternativas que nos liberen del eterno ciclo construcción-destrucción, se trata de construir menos y pensar más.

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“La auténtica naturaleza de mi trabajo con edificios está en desacuerdo con la actitud funcionalista, en la medida en que esa responsabilidad profesional cínica ha omitido cuestionar o reexaminar la calidad de vida que se ofrece.”₄

₁ Castle, Ted, Flash Art International No. 90-91, junio-julio 1979.
₂ Crawford, Jane, viuda de Matta-Clark, correspondencia privada.
₃ Corbeira, Darío, El País, 1 de julio de 2006.
₄ Museo Nacional Centro de Arte Raina Sofía, Catálogo de exposición: Gordon Matta-Clark, 2006.

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